Historias de La Inercia, cap. II: Atentado en Louisiana – Old man fucks ducks

Qué risas, ¿cierto? Estos tipos de La Inercia son realmente chismosos. Para mí son como mis primos segundos de Claytonhood, Connecticut; sí, ese tipo de primos que visitas porque ha muerto la tía abuela Mildred por una variación del dengue producida por la ingesta de tripas crudas de cordero. Esos primos mayores que huelen a caballo de carreras suelen enseñarte cosas relindas como esnifar pegamento barato antes de asaltar un cornershop o esas revistas de mujeres desnudas, calvas y de grandes pechos que cabalgan sobre hombres enmascarados vestidos de látex con látigos introducidos en sus anos. Ese tipo de primos que son buena gente, como estos muchachos de La Inercia. Lástima que la justicia de medio mundo los esté buscando por ciertos delitos que en varios países comunistas estarían castigados con la pena de desuello y traje de sal.

Por lo visto, en algunas ocasiones, a nuestros amigos les gusta atentar contra los monumentos más emblemáticos de ciertas ciudades. Pregunten si no a Harold K. Johnston, alcalde de Fingerbottom City, Lousiana. Allá en 2004, durante la celebración de la emblemática festividad en honor a Saint Kenneth O´Murphy, santo irlandés de los sodomitas, unos desconocidos encapuchados orinaron varias veces sobre la estatua que esta respetable población levantó en honor a Dexter Mongolfield, el primer norteamericano blanco que se casó con una oveja de color. La vejación se hizo más notoria porque el grupo de delincuentes gritaba al unísono una famosa cansión tradicional que los habitantes de Lousiana, tras referendo, habían presentado al entonces Gobernador, Perceval Wichita, como nuevo himno oficial de este glorioso estado. La canción se llama “Old Man Fucks Ducks” y aquí tenemos una grabación original de 1946 en la voz de Joel Nasty, banjo de la filarmónica de Kentucky durante la visita del embajador de Turquía:

“Old man loves, what?, fuck ducks!
For four bucks I had a duck.
Old man said “Fuck da duck
and I will give ya five bucks”.
So I got a buck just for fuck a duck.

Old man loves, what?, fuck ducks!
What old man fucks? Well just ducks!
Fuck-fuck-fuck, ducks-ducks-ducks!”

Como sabemos que los escuchantes de La Inercia no son asiduos lectores de la lengua materna de Henry Miller o Jack Kerouac, les leeré la traducción de “El anciano ama a los patos”:

“Al anciano le encanta, ¿el qué?, ¡amar a los patos!
Por cuatro pavos conseguí un pato.
El anciano me inquirió: “Ama al pato
y a cambio te daré cinco pavos”.
Así que gané un pavo sólo por amar a un pato.

Al anciano le encanta, ¿el qué?, ¡amar a los patos!
¿Qué es lo que ama el anciano? ¡Solo patos!
!Amor, amor,amor; patos, patos, patos”

Volviendo al suceso central de este episodio de historias de La Inercia, según el FBI, todas las pruebas encontradas en el lugar indicaban que los autores de este atentado fueron unos chicos cobrizos y con gran discapacidad mental que huyeron a bordo de una astronave supersónica con forma de taco llamada La Inercia. ¿Les suena todo esto? Claro que sí. Continúen escuchando La Inercia. Desde Chicago, Illinois, reportó Harry García.

Pueden escuchar el podcast completo por cortesía de La Inercía aquí:

Y si están realmente interesados en escuchar el programa completo, pinchén acá.

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